• Gastropologia

Reflexiones en medio del virus: las cinco humillaciones de la humanidad.

Sirva esta aportación como manifiesto ante la dramática situación que estamos viviendo el sector de la Restauración en España.

Como antropólogo decidí, hace ya algunos años. Optar por el espacio Bar/Restaurante como campo de trabajo. Lo hice por dos motivos exclusivamente personales: el primero es que al ser profesional con experiencias múltiples en el sector lo conozco desde diferentes ángulos, el segundo por el interés o más bien pasión que me suscitan las relaciones humanas. Lo que bauticé como Gastropología vienen siendo análisis del hecho social enmarcado en bares y en restaurantes por los que intento circular con sentido crítico.

Me meto en harina de la mano del narcisismo freudiano y como en un artículo publicado en 1917 el padre del psicoanálisis defiende sus logros, enunciando lo que denomina “Las tres heridas de la humanidad”. Argumentando que la humanidad había sufrido históricamente tres cambios transformadores que postraban al ser humano ante si mismo, evidenciando su humillación por haber dado como verdades absolutas principios inspirados en prejuicios del conocimiento.

Después de Freud ha corrido un siglo y, tal vez, las tres heridas sean cinco y más que viejas mataduras son rotundas humillaciones.

Las cinco humillaciones de la humanidad

Primera humillación: Copérnico y, posteriormente Galileo, transformaron la, hasta entonces, indiscutida ubicación de la humanidad en espacio. Frente al geocentrismo aristotélico pudieron demostrar el heliocentrismo de nuestra galaxia empequeñeciéndonos y, a la vez, permitiendo medir mejor nuestra dimensión. Los siglos XV y XVI dieron la primera vuelta de tuerca drástica y sin retroceso para nuestra especie.

Segunda humillación: En el siglo XIX fue Charles Darwin, con su teoría de las especies, quien asesta la segunda humillación. El evolucionismo que plantea, propone y desarrolla , choca de frente con el creacionismo divino, el hombre en medio y como responsable de su avance y destino.

Tercera humillación: La tercera herida o humillación se la otorga Freud a sí mismo con sus teorías sobre el inconsciente en las que abre una nueva caja hermética planteando que las decisiones, hasta ahora interpretadas como provenientes de una inteligencia racional, son dictadas en repetidas ocasiones por lo que él llama el inconsciente. El ser humano ya no se diferencia de los animales por eso que conocíamos como racionalidad.

Cuarta humillación: Corría el 10 de febrero de 1996, el gran Deep Blue derrota a Garri Kasparov tras 37 movimientos, el monstruo de IBM iniciaba la aceptación de que inteligencias artificiales podían superar el ingenio humano, dando bandera de salida a la digitalización postmoderna que como proceso nos precipita a escenarios futuros.

Quinta humillación: En este 2020 , la quinta humillación tiene aún posibilidades de ser neutralizada, detenida y revocada; me refiero a la aceptación que el Covid 19 supone un antes y un después en las relaciones entre personas, relaciones que han impulsado a la humanidad a través del contacto, intercambio, flujo, desarrollo, debate, apoyo mutuo y que ahora con las medidas de distanciamiento pretenden rediseñar bautizándolas como nueva normalidad. El virus, adjetivado como pandémico, está siendo utilizado estratégicamente por los mecanismos de poder económico, político y social como medida de control social y atomización.

Bares y restaurantes, el campo de estudio de un antropólogo preocupado, están en el ojo del huracán, culpados y perseguidos mediáticamente a pesar de haber aceptado, en su gran mayoría, las medidas sanitarias y preventivas propuestas por las autoridades. El castigo no se limita a lo económico, sino que abarca la psicología, la moral, la libertad y el entusiasmo de una población que sabía como relacionarse.


Cierro sugiriendo que el Covid 19 es un proceso y no un fenómeno, prometo explicarlo mejor en un futuro. Pido perdón a Aristóteles, Copérnico, Galileo, Darwin, Freud, Kasparov y a mis clientes, que se han quedado sin garitos , de momento. En cuanto a IBM y su megacomputadora Deep Blue, mejor no me pronuncio. Prefiero seguir pensando lo imprescindible de la inteligencia humana y nuestra capacidad para seguir colaborando y relacionándonos, a poder ser, en los bares.


Sergio Gil



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