“Sosteneya y no enmendaya: del verde lechuga al verde caqui”
- Sergio Gil

- 16 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Cuando una etapa, un concepto o una idea se fuerza contra naturaleza, acaba exprimiéndose y no significando nada o aún peor significándolo todo para precisamente no querer decir nada.
Me estoy refiriendo al término “sostenibilidad” que vive su apogeo desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 lo lanza para enmarcar bajo su paraguas la agenda 2030 poniendo fin a la pobreza, protegiendo al planeta y garantizando la paz y la prosperidad. Ya sabéis los famosos ODS y el desarrollo económico, social y ambiental cacareado por todos haciéndose eco de un llamamiento universal: La etapa del verde lechuga nacía para redimirnos en una toma de conciencia colectiva y virtuosa.
Pues bien, atentos estamos a la misma llamada colectiva que hoy se nos hace en clave de rearme ante las amenazas extranjeras en las que el caqui nos debe cubrir del frio, del miedo, del pensar. Nace pues una nueva etapa en la que se quedan sin eco (pronto sin sentido) las políticas que apoyadas de fuertes partidas económicas debían transformar de manera radical nuestra forma de extraer, producir y consumir, tanto recursos como insumos.
Organizaciones como la nuestra (Fundación restaurantes y gastronomía sostenible) vamos a seguir planteando la importancia y la necesidad de reivindicar el término “Sostenibilidad” y lo vamos a hacer como siempre al margen de los ODS, la ONU o el ministerio de turno, incluso al margen si es necesario de las instituciones educativas que han retirado en su mayoría masters o cursos específicos porque les incomoda predicar sin hacer y sobre todo porque creen que la moda gastro gira en otras constelaciones.
En el 2003 nace nuestra primera asociación vinculada a apoyar una transformación dentro de la industria y en el 2025 continúa liderando el cambio en España bajo la estrategia de apostar como sector y desde la capacitación formativa en los cuatro ejes bien definidos que ayudan en el diseño empresarial que nuestro ecosistema predica como: Producto, Planeta, Personas y Patrimonio. Unas líneas tácticas bien definidas que comprenden acciones contundentes que además suponen diagnosticar, corregir si es necesario y comunicar nuestras maneras de proceder para salvaguardar el medio, para proteger el empleo de calidad, para reivindicar una cultura gastronómica y para blindar el campo español que es el origen de la materia que ofrecemos a nuestros comensales.
Productores, empresarios, proveedores y restauradores sostenibles dispuestos a enmendarla entonces, gire como gire la rueda mediática que propaga las ideologías del sistema.
Sí entonces a LA SOSTENIBILIDAD EN GASTRONOMÍA Y RESTAURACIÓN. Porque además hemos demostrado que nuestros negocios son más fuertes cuando mejor estructurados los tenemos.




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